25
Abr
08

Alguien se preguntó ¿quiénes son los controladores o dateros o cómo aparecieron?

Como todo transeúnte uno va caminando por las calles y se va encontrando en el trayecto a una serie de personajes que ocupan un espacio territorial en las veredas, en los parques, en las esquinas de las avenidas, en las plazuelas, etc.  Personajes que le dan vida a las calles desiertas. Ambulantes ofreciéndonos una serie de productos y servicios a nuestro antojo y volviéndonos dependientes de ellos en mayor o en menor grado.

Quién no ha visto durante un viaje en micro o en los paraderos a hombres, o a mujeres que se acercan a los cobradores con un fólder y un lapicero; y le entregan un papelito diciéndole “3, 3, 4 va…” acaso no nos hemos preguntado ¿a qué se refieren con ello?. Claro, todo tiene un porqué de las cosas.

Es muy curioso este sistema, porque es un sistema, una adaptación del lenguaje en base al tiempo y a la función que se desempeña.  Controladores, relojeros o dateros, como quieran llamarse, están en constante movimiento por los paraderos de las avenidas, pasando “datitos” muy rápidos porque el tiempo es el factor predominante en este ejercicio. Pero bueno, ¿Quiénes son ellos? ¿Cómo es que surgen? ¿Por qué surgen?…entonces me pregunté.

Las interrogantes me llevaron a conversar con alguno de ellos para saber que era lo que hacían. Así fue que conocí a Emiliano, el controlador del paradero de la cuadra 14 de la Av. Universitaria. Contó que él llevaba buen tiempo en el oficio,  desde hacía como 8 años atrás, y que fue un amigo el que le pasó la voz de este trabajo. El no tenía trabajo, entonces lo tomó como una manera de ganarse “alguito” como él mismo lo dijo, con esa manera tan criolla que tenemos los limeños para poner en diminutivo las terminaciones.

Su labor consistía en pasarle información a cada cobrador  sobre el tiempo que le llevaban adelante los carros de la misma línea para la que trabajaba. El tiempo era esa numeración rápida de “5, 4, 4” que significaba el tiempo que había transcurrido entre cada micro de la misma unidad; y tratar de llevar un ritmo uniforme para poder llegar a cada paradero y encontrar pasajeros.

En caso contrario, de tener una distancia muy corta entre cada móvil, hace que los pasajeros se suban a una unidad anterior a la que pasó después, dejándolo sin pasajeros y sin ganancia alguna, perjudicando parte de su economía. Por ello, era imprescindible tener la información sobre que tiempo hay entre 2 o tres unidades delante de quien pregunta.

La economía es una gran preocupación, y lo es aún en estos días, más aún para estos hombres que desempeñan esa labor. Pero, según conversaba con otro de los dateros, confesó no trabajar por una razón netamente económica, sino que pare él era una especie de pasatiempo.

Señalaba que trabajaba 3 horas al día, a veces en las mañanas, otras en las tardes; que se turnaba con un amigo y así sucesivamente. No ganaba una cantidad fuerte. Solo recibía las propinas de aquellas custers o micros que pasaban esperando “el dato”, que no ascendía a más de veinte céntimos que les era arrojado a la  “volada” mientras pasaban por la información.

Su ganancia al día era de 15 soles y talvez un poquito más, con suerte. Y lo más curioso de todo esto era que este joven, porque tenía, más o menos sus 30 años, me había dicho ¡que no trabajaba con una sola línea sino con tres! … ¿Pero cómo es esto posible? me dije… así que hablé con un sociólogo especialista en temas urbanos para que aclarase un poco el panorama.

Contacté al profesor Pablo Vega, sociólogo y urbanista, quién durante nuestra charla me comentaba que los controladores si surgieron de una necesidad económica en forma de recurseo que dejó pasar un contexto “liberal” durante la época  de los 90’ con la liberalización de  Belmont, ex alcalde Lima, y donde el gobierno municipal, no hizo nada por modificar y gestionar el sistema de transporte público.

En este contexto, se crea un mundo de liberalidad completa. Los trabajadores ya no son empleados como chóferes, por horarios sino que se crea un  horario de estafo, en donde se abren las puertas a la búsqueda de alquileres de ómnibus; y según la cantidad de clientes que se conseguían se hacía un negocio.

Esta situación, me contó Pablo, que llevó al sistema de las carreras locas entre ómnibus, y fue donde se vio el ingenio popular que buscó salir de esta situación caótica mediante este sistema como una estrategia de supervivencia. Muchos de los controladores son o han sido cobradores y usan este “empleo” a modo de recurseo como complemento de sus jornadas laborales.

Los controladores no son formales, todos trabajan en la vía pública, son “ambulantes”, solo que no se perciben así; ya que están dentro del circuito del territorio de transportes.

Lo significativo, como me dijo Pablo vega, es que aquí se forma un conjunto de actores dentro del espacio público, que atrae a algunos comerciantes, como los que traen la comida, los vendedores de viandas, etc. Se crea un pequeño “mundillo” que expresa un tanto de pobreza o subempleo pero que, finalmente, sirve como una especie de control social. Lo que quiere decir es que en una sociedad tan desconfiada como la nuestra, de alguna manera, pasar por un lugar más transitado, con mayor bullicio, a diferencia de aquel que está casi desolado, nos permite sentir más confianza.

Entonces, por ejemplo en el caso de robos, la presencia de personas que están por ahí y pueden alertarte como “oiga le quieren robar” “oiga cuidado”,  es algo muy pertinente y muy positivo como intento de prevenir, alertar y avisar al otro de algo malo que atente contra él.

Sucede que uno está acostumbrado a ser pasajero o a ser chofer, durante el viaje. Entonces, la vía, la pista o la calle solo es ante nuestros ojos un espacio de circulación, y no nos damos cuenta de que ese espacio por donde nosotros pasamos a toda velocidad, puede ser un espacio vital para gente que vive ahí.

Tomando el concepto de Pablo Vega Centeno, para quien el concepto de vivir, no solo abarca el hecho de residir en un lugar, de estar en “mi residencia” sino por el tiempo, las horas que uno permanece en un lugar; la permanencia dentro de un espacio, las horas que uno se dedica a ocuparlo, lo convierte en su territorio y hace que uno le de una vida particular. Así como los demás actores sociales que, en su conjunto, dan vida a un nuevo paisaje social.

Finalmente, puedo resumir que el sistema de transportes es una muestra más de que vivimos en una sociedad llena de tácticas cotidianas donde cada día se inventa algo y todo se va armando como fichas de juego para sobresalir dentro de cada cambio social a como de lugar. La consigna de supervivencia. 

Foto: Alfondohaysitio.files, Listanacho, Enlacenacional.

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4 Responses to “Alguien se preguntó ¿quiénes son los controladores o dateros o cómo aparecieron?”


  1. abril 26, 2008 de 9:32 am04

    hey! interesante tu post =) pero te olvidaste de las personas que no son cobradores ni conductores que recolectan gente y después el cobrador le paga por cantidad de gente subida xD

  2. 2 blumerang
    junio 26, 2008 de 9:32 am06

    Interesante post, pero realmente da pena la situación que cae como consecuencia del caos y de la informalidad en el transporte urbano en una realidad paupérrima donde hay una competencia interna entre choferes de la misma línea.

    De eso pensaba yo cuando estaba en la universdidad y habían Dateros que hacían su trabajo pero igual me acuerdo que la competencia era con las otras líneas y en cada paradero donde los choferes arremetían en cada esquina y todos lo hacían y yo me preguntaba por que esta gente no piensa un poco más en grande y en vez de correr y amontonarse no usan alguna teorías de colas eficientemente basado en un histórico. Pero bueno es como hablarles en chino, además de la falta de tecnología.

    He visto en otros paises más desarrollados como Francia, Italia, república Checa, Holanda donde el transporte es regulado por el estado, hay unas lineas urbanas con unas rutas fijas y horarios fijos. en cada paradero está el horario en la cual va a pasar el bus ( hasta cuantos minutos faltan para que llegue) , y eso es normal, parte de la realidad el chofer-cobrador es una persona muy amable, que te indica de buena manera por si se tiene alguna duda, además no te permite parar o bajarte en cualquier parte de la calle y solo lo hace en los paraderos establecidos.

    Así se regula la cantidad exacta de buses que se necesitan para llevar la demanda de pasajeros y por otro lado no se inunda el tráfico y el orden de la ciudad. No sabes, es lo mejor. Si yo pienso si alguien se le ocurre eso en el Perú y lo quiere aplicar, saldrían todos los choferes a hacer huelga, a quemar llantas, a romper vidrios ” no me quiten mi trabajo, soy pobre, tengo hijos ” pues sí, Perú es una sociedad que no se puede progresar por la situación de pobreza a manera de círculo vicioso, que el estado tiene que tener en cuenta pero también donde el peruano promedio es conformista (aceptando trabajos de 15 soles) que seguro se los gasta en tomar unas cervezas y tal vez no los ahorra para hacer un pequeño negocito.

  3. 3 controlador
    agosto 21, 2008 de 9:32 am08

    Muy buen punto de vista blumerang, pero para eso se tiene que reeducar no solo a los transportistas sino que tambien al publico usuario, aca estamos mal acostumbrados a que nos den un buen servicio que claro no es nada malo el reclamarlo, solo que con ello queremos que nos dejen lo más cerca de casa o el punto al cual deseamos llegar.
    yo tengo el oficio de orientador de transporte ya hace bastante tiempo, cuando me inicie eramos contados, recuerdo que en algun momento hubo un reportaje en un talk show “Maritere” en el que tocaron este tema y a la persona que entrevistaron dió un ingreso que no termino la semana siguiente y ya en cada semaforo aparecieron mucho más orientadores y no solo es al transporte sino que tambien para con el publico usuario, solo que no todos los usuarios saben tratar y con ello me doy cuenta de la diferencia abismal que existe entre habitante de LIMA acomparación de uno del otro lado del continente “Europa”, pero bueno, estamos expuesto a todo ello.
    y en cuanto a las unidades, no es mala idea en cambiarlas por mejores unidades de más capacidad, pero no creo que cubra en mercado y eso me doy cuenta en el paradero en el que me desenvuelvo no hay las camonetas rurales (mal llamadas COMBIS) y solo hay mini-buses (mal llamadas COASTER) de mayor capacidad y no se abastecen con todo el publico usuario y peor si se dá un tiempo entre ellas.
    en el decreto municipal se dice que no debe de haber nungun pasajero parado en las unidades cosa que no se respeta, porque??… porque nosotros mismo no nos hacemos respetar y queremos llegar lo más pronto posible a nuestro destino.
    y asi, hay muchas cosas que se ven desde otro punto de vista.


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