22
Ago
08

MUDANZA!!!

Estimados Lectores:

Debo comunicarles que este espacio ha sido llevado a un nuevo Dominio🙂 Lo cual me hace feliz, porque por fín!! puedo decorar el espacio a mi gusto😛 y sentirlo más propio.

Quiero agradecer a todos los que visitaron y comentaron este, mi primer post y reportaje🙂 . Sé que no he vuelto a publicar y eso me apena…pero ahora podrán visitar a Venusdesdemercurio en la nueva dirección:

http://venusdesdemercurio.net

Este será el espacio en donde publicaré mis crónicas inspiradas en el día a día, mis reflexiones personales; y, cada vez que se pueda, más reportajes…solo espero que me sigan acompañando y me sigan dejando sus comentarios porque solo así podremos retroalimentarnos con diferentes puntos de vista para seguir conociendo, avanzando y desarrollándonos como personas.

Un beso enorme! … los espero!!

25
Abr
08

Alguien se preguntó ¿quiénes son los controladores o dateros o cómo aparecieron?

Como todo transeúnte uno va caminando por las calles y se va encontrando en el trayecto a una serie de personajes que ocupan un espacio territorial en las veredas, en los parques, en las esquinas de las avenidas, en las plazuelas, etc.  Personajes que le dan vida a las calles desiertas. Ambulantes ofreciéndonos una serie de productos y servicios a nuestro antojo y volviéndonos dependientes de ellos en mayor o en menor grado.

Quién no ha visto durante un viaje en micro o en los paraderos a hombres, o a mujeres que se acercan a los cobradores con un fólder y un lapicero; y le entregan un papelito diciéndole “3, 3, 4 va…” acaso no nos hemos preguntado ¿a qué se refieren con ello?. Claro, todo tiene un porqué de las cosas.

Es muy curioso este sistema, porque es un sistema, una adaptación del lenguaje en base al tiempo y a la función que se desempeña.  Controladores, relojeros o dateros, como quieran llamarse, están en constante movimiento por los paraderos de las avenidas, pasando “datitos” muy rápidos porque el tiempo es el factor predominante en este ejercicio. Pero bueno, ¿Quiénes son ellos? ¿Cómo es que surgen? ¿Por qué surgen?…entonces me pregunté.

Las interrogantes me llevaron a conversar con alguno de ellos para saber que era lo que hacían. Así fue que conocí a Emiliano, el controlador del paradero de la cuadra 14 de la Av. Universitaria. Contó que él llevaba buen tiempo en el oficio,  desde hacía como 8 años atrás, y que fue un amigo el que le pasó la voz de este trabajo. El no tenía trabajo, entonces lo tomó como una manera de ganarse “alguito” como él mismo lo dijo, con esa manera tan criolla que tenemos los limeños para poner en diminutivo las terminaciones.

Su labor consistía en pasarle información a cada cobrador  sobre el tiempo que le llevaban adelante los carros de la misma línea para la que trabajaba. El tiempo era esa numeración rápida de “5, 4, 4” que significaba el tiempo que había transcurrido entre cada micro de la misma unidad; y tratar de llevar un ritmo uniforme para poder llegar a cada paradero y encontrar pasajeros.

En caso contrario, de tener una distancia muy corta entre cada móvil, hace que los pasajeros se suban a una unidad anterior a la que pasó después, dejándolo sin pasajeros y sin ganancia alguna, perjudicando parte de su economía. Por ello, era imprescindible tener la información sobre que tiempo hay entre 2 o tres unidades delante de quien pregunta.

La economía es una gran preocupación, y lo es aún en estos días, más aún para estos hombres que desempeñan esa labor. Pero, según conversaba con otro de los dateros, confesó no trabajar por una razón netamente económica, sino que pare él era una especie de pasatiempo.

Señalaba que trabajaba 3 horas al día, a veces en las mañanas, otras en las tardes; que se turnaba con un amigo y así sucesivamente. No ganaba una cantidad fuerte. Solo recibía las propinas de aquellas custers o micros que pasaban esperando “el dato”, que no ascendía a más de veinte céntimos que les era arrojado a la  “volada” mientras pasaban por la información.

Su ganancia al día era de 15 soles y talvez un poquito más, con suerte. Y lo más curioso de todo esto era que este joven, porque tenía, más o menos sus 30 años, me había dicho ¡que no trabajaba con una sola línea sino con tres! … ¿Pero cómo es esto posible? me dije… así que hablé con un sociólogo especialista en temas urbanos para que aclarase un poco el panorama.

Contacté al profesor Pablo Vega, sociólogo y urbanista, quién durante nuestra charla me comentaba que los controladores si surgieron de una necesidad económica en forma de recurseo que dejó pasar un contexto “liberal” durante la época  de los 90’ con la liberalización de  Belmont, ex alcalde Lima, y donde el gobierno municipal, no hizo nada por modificar y gestionar el sistema de transporte público.

En este contexto, se crea un mundo de liberalidad completa. Los trabajadores ya no son empleados como chóferes, por horarios sino que se crea un  horario de estafo, en donde se abren las puertas a la búsqueda de alquileres de ómnibus; y según la cantidad de clientes que se conseguían se hacía un negocio.

Esta situación, me contó Pablo, que llevó al sistema de las carreras locas entre ómnibus, y fue donde se vio el ingenio popular que buscó salir de esta situación caótica mediante este sistema como una estrategia de supervivencia. Muchos de los controladores son o han sido cobradores y usan este “empleo” a modo de recurseo como complemento de sus jornadas laborales.

Los controladores no son formales, todos trabajan en la vía pública, son “ambulantes”, solo que no se perciben así; ya que están dentro del circuito del territorio de transportes.

Lo significativo, como me dijo Pablo vega, es que aquí se forma un conjunto de actores dentro del espacio público, que atrae a algunos comerciantes, como los que traen la comida, los vendedores de viandas, etc. Se crea un pequeño “mundillo” que expresa un tanto de pobreza o subempleo pero que, finalmente, sirve como una especie de control social. Lo que quiere decir es que en una sociedad tan desconfiada como la nuestra, de alguna manera, pasar por un lugar más transitado, con mayor bullicio, a diferencia de aquel que está casi desolado, nos permite sentir más confianza.

Entonces, por ejemplo en el caso de robos, la presencia de personas que están por ahí y pueden alertarte como “oiga le quieren robar” “oiga cuidado”,  es algo muy pertinente y muy positivo como intento de prevenir, alertar y avisar al otro de algo malo que atente contra él.

Sucede que uno está acostumbrado a ser pasajero o a ser chofer, durante el viaje. Entonces, la vía, la pista o la calle solo es ante nuestros ojos un espacio de circulación, y no nos damos cuenta de que ese espacio por donde nosotros pasamos a toda velocidad, puede ser un espacio vital para gente que vive ahí.

Tomando el concepto de Pablo Vega Centeno, para quien el concepto de vivir, no solo abarca el hecho de residir en un lugar, de estar en “mi residencia” sino por el tiempo, las horas que uno permanece en un lugar; la permanencia dentro de un espacio, las horas que uno se dedica a ocuparlo, lo convierte en su territorio y hace que uno le de una vida particular. Así como los demás actores sociales que, en su conjunto, dan vida a un nuevo paisaje social.

Finalmente, puedo resumir que el sistema de transportes es una muestra más de que vivimos en una sociedad llena de tácticas cotidianas donde cada día se inventa algo y todo se va armando como fichas de juego para sobresalir dentro de cada cambio social a como de lugar. La consigna de supervivencia. 

Foto: Alfondohaysitio.files, Listanacho, Enlacenacional.




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